Cuando los viajes nos desafían

el

Recuerdo que en mis viajes todo era desafío. Cuando un semana había visitado Lima y Chiclayo, y me había quedado sin oxígeno llegando a Pachma; A la semana siguiente estaba pasando por el puente de Triana e imaginando la historia que tiene “ese Guadalquivir” donde siglos atrás varios barcos “se habían hecho la América”. O cruzando a pie la frontera de España con Marruecos descubriendo como la disparidad puede crearse en un espacio de 100 mts. He visto como personas y familias pobres viven bien con un poco de pan y mate cocido; mientras que grandes empresarios están siempre insatisfechos por mucho que tengan. Observé como la historia y la cultura en algunos territorios frenan el desarrollo y en otros lo potencian. Acepté regatear con algún indio y mexicano sabiendo que el precio estaba ya puesto de antemano; así como también “me dejé ganar” cuando algún niñ@ me ofrecía alguna manualidad a medio hacer, pagando más de lo debido por una causa justa (aunque sin la comprobación del caso).

Pensé que el mundo era un pañuelo cuando en un par de días podía estar en mi barrio luego de recorrer las Sierras Tarahumaras o la jungla de Gujerat. O cuando en Dediapada un niño con la camiseta de Argentina se paseaba por el mercado. Sentí que la globalización era para pocos cuando el limón de Tucumán no lo consumen los tucumanos, o al hablar de chocolate suizo cuando en Suiza no hay cacao. Pensé que el mundo era injusto cuando me encontré con medio centenar de africanos subsaharianos, luego de meses de intentar cruzar la valla, sin más resultados que sus manos y pies ensangrentados, sus ojos apagados y sus cuerpos temblando de frío.

Pensé que el mundo tenía solución cuando lográbamos en tres meses bajar a cero la cantidad de mortalidad de los bebés recién nacidos en treinta y dos aldeas de la India. Al igual que pensé que el mundo estaba ya en sus finales cuando veía a niños-zombies drogados y deambulando por las calles de Poffader.

En mis viajes he logrado comprender, comparar o tratar de explicar al mundo. He logrado alimentar mi perspectiva en relación con los otros, aumentar mis conocimientos convirtiéndolos en saberes y desencarnar ideologías caducas. De ninguna manera cambiaré el mundo. De ninguna manera cambiaré mi país. Pero, estoy convencido que cada viaje fue un desafío a mis conocimientos. Que me han ayudado a mejorar como persona. Porque de eso se trata, de mejorar uno, para que a la corta o a la larga puedas ayudar a mejorar tu entorno. Para eso, debes emprender el viaje dispuesto a “recoger el guante”. Abierto al desafío.

PD: A los conocimientos no les importa si son prácticos o teóricos, si son cuantitativos o cualitativos, si son emocionales o matemáticos. Todo es conocimiento, y podemos apropiarnos de él o socializarlo. Yo prefiero esto último, porque entiendo que es la mejor manera de mejorar como sociedad.

cropped-imagen11.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s