Pateando la calle 3. Adelante hay espacio

La espera se hacía larga. Había poca gente en la calle. Solo una mujer de unos cincuenta años con el rostro maquillado a las apuradas me hacía compañía en la parada.

Un auto falcon modelo viejo pasó el semáforo en rojo. Estaba claro que su apuro era más importante que el respeto por las reglas. ¿Cuánto más vale el interés individual sobre el grupal? ¿Hay momentos que prima uno sobre el otro? ¿Se podrá revertir con educación o con sanción?

Por seguir con mi mirada al Falcon casi pierdo el colectivo. Frenó de golpe ante el movimiento brusco de mi brazo para pararlo. El rechinar de sus frenos desgastados fue tan agudo y sostenido que estoy seguro despertó a los vecinos de la cuadra.

El chofer era el de siempre, con su saludo habitual donde daba su “Buendiiiiiiiia” (todo junto y con una “i” cantada). En las primeras filas estaban sentadas dos señoras mayores y Don José. Siempre pienso que la vida la podemos ver como una película o cuadro por cuadro. Yo la veo muchas veces de esta última manera. Me parece interesante.

En el cuadro anterior me veo subiendo al colectivo con un primer escalón alto donde debo redoblar esfuerzo para subir y el saludo posterior del chofer. En el cuadro siguiente veo a las dos señoras y a Don José sentados en las primeras butacas con un cartel sobre la primera ventanilla que decía ” Reservado para… (y hay una serie de logos donde se grafican varios grupos con movilidad reducida)”.

Y acá es donde veo interesante el uso del “cuadro por cuadro”. Porque comparando los dos cuadros me pregunto ¿Cómo pueden acceder a unos asientos reservados para ellos sin tiene inaccesibilidad para llegar? Es como cuando hay una bajada de rampa en una esquina y falta de rampa en la esquina de enfrente. Te están diciendo podés bajar pero que no podés seguir tu camino. Entonces pensé en la diferencia entre diversidad y desigualdad. Y en la importancia de la solidaridad de las personas cuando el estado está ausente.

Estoy seguro que más de una vez el chofer y algunos pasajeros han ayudado a subir al micro a las personas que lo necesitaban y han logrado contribuir de manera espontánea y altruista, a mejorar la igualdad de condiciones en nuestra vida cotidiana.

Me senté en la mitad del transporte. Un asiento individual que generalmente no está disponible. No estaba reservado para mi, pero me estaba esperando. El lugar era ideal para observa en diagonal a estas tres personas, pero en especial a Don José.

Continuará

Imagen relacionada
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s