Pateando la calle 5. Pepito y Don José

El colectivo estaba lleno, y seguía deteniendose en cada parada. Hoy era día laboral y la gente “de a pie” no tenía otra opción más que subirse a este carro donde cada frenada y aceleración nos movía obligándonos a abrir más los pies. Con cada sacudón el presente me recordaba donde estaba y el pasado me preguntaba ¿que haces acá?

Con toda la aglomeración de gente perdí de vista a Don José. Ahí me di cuenta de la importancia de la vista y pude entender aún más su capacidad.

De pronto escuché un diálogo.

Hola José! – su voz era estridente y con un tono desprolijo, casi como tartamudeando.

Hola Pepe! – se le escucho saludar con aplomo a Don José. Y continuó – Vení, sentate acá -.

Al lado de Don José había una mujer que no tardó en levantarse del asiento. Con un: “perdone, no lo ví” le dejó el lugar para que Pepe y Don José pudieran viajar juntos. Serían solo algunas paradas habituales pero para ellos era como viajar a lo desconocido. Un viaje con palabras. Donde cada frase lograba llevarme a imaginar lugares, situaciones y personas. Y cada palabra hasta se podía ver. Era un diálogo en 3D. Como cuando se hace un recorrido virtual.

Don José era el consejero. Escuchaba atentamente. Y se ponía de costado a Pepé como quien le presta un oído. Pepe hablaba con frases cortas y con un: “¿o no?” final, tratando de reforzar lo que decía.

El diálogo era sobre un problema laboral. En realidad de clima laboral. Parecía que nadie en el trabajo quería hacer grupo con Pepe.

-Todos piensan que soy tonto- dijo Pepé tartamudeando por su enojo.

Ante este exabrupto, Don José se acomodó en el asiento, lo tomó fuerte de la mano, y le dijo: – “todos piensan que soy ciego”.

¿Y no lo sos? – Le preguntó Pepe inocentemente.

En realidad soy José. No ciego. Aunque tenga una ceguera – Contestó. Dejandolos pensativo.

Y continuó: – Dentro de nuestra sociedad hay una gran cantidad de personas que etiquetan al otro reduciéndolo a una condición (discapacidad, características particulares, nacionalidad, religión, etc). Y lo peor de todo es que muchas veces se estigmatiza a la persona generalizando alguna situación particular. Cuantas veces oímos decir que todos los chinos son sucios, que todos los “rengos son renegados”, o los Santiagueños son vagos -.

Continuará

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