Pateando la calle 4. ¡Con ustedes, Don José!

¿Por que observar a Don José? Es que Don José es especial. Tiene grandes capacidades. Cuando uno lo ve sentado en la butaca parece desganado. No tiene una postura erguida. Ni su espalda está derecha. Y su mirada siempre fija al piso. En realidad tiene una postura asténica, con la que ningún médico pudo. Pero…

Pateando la calle II. Olores de mi ciudad

Esos encuentros con perros y zombies me habían dejaron algo preocupado. Y aunque todavía tenía un nudo en el pecho y sentía que mis manos temblaban en reposo, no dejé que ese estado permaneciera en mi. No podemos evitar que los estados de ánimo emerjan ante alguna situación, pero si podemos evitar que permanezcan. Y…

Entre ayudas y olvidos

Sientes que tu corazón desborda al ayudar. Y piensas que esa mirada y ese rostro quedarán grabados a fuego, y para siempre. Pero te equivocas. Porque nuestra razón adoctrina al corazón para que aprenda a no sufrir por lástima, por desencanto, por impotencia. Y esa mirada, y ese rostro, terminan desdibujándose con el tiempo como una…

Sociedad de falsos perfectos

Cuarenta y largos años de experiencia de vida, y siempre en mi país. Varias décadas de ilusiones, varias de desconciertos y los últimos años aprendiendo a saber como vivir en una Argentina que no logra levantar cabeza. Claro que para ser un experto en el tema estoy seguro que me llevará la vida. La realidad…

Palabras más, palabras menos

Hay palabras que se sienten como brisas del atardecer, hay otras que son como ráfagas que levantan polvareda. Hay palabras que se las lleva el viento, y otras que por su propio peso no pueden ser arrasadas por ningún temporal. No hay palabras más hirientes que las del violento. No hay palabras más fantásticas que…

La señora del fondo

– ¡Chofeeer! No puedo bajar! Me paró frente a un árbol – vociferó del mal modo la mujer. – ¡Señora! No grite. Yo no tengo la culpa si ayer perdió la selección – respondió el chofer, saliendo del paso de manera elegante. Hubo sonrisas cómplices. Rostros de disgusto. Y muchas caras expectantes. También, y como…

Como al pasar.

“Me gusta leer. Mi Papá sabe leer y por eso a mi me gusta” – dijo la niña. ¿Y tu Mamá?- le preguntó el maestro-. “Mi Mamá sabe de todo”. 

Caminito sin final

Caminito largo, angosto y seco. Parece que no termina o que termina en el monte. Pero no. Siempre hay alguien viviendo más allá. Muchas serán las causas y millones las consecuencias, y aunque el presente es lo que se vive, el futuro es difuso. Ni cerca, ni lejos… difuso. Mujeres fuertes, hombres ausentes, niñ@s a…

Ventanas del mundo

Me detengo a mirar la costa y el mar de mi ciudad, y veo todas esas costas y mares que conocí; como también aquellas que imaginé. Podrán decir que son diferentes, pero en todas tienen algo en común. Cada una de ellas nos oxigena, nos libera y nos permite imaginar con solo mirar el horizonte. Puedo…

Un tren de cuerpos

No importa si los espacios son reducidos, no importa si el tránsito está pesado. Si el colectivo va lleno o el auto es pequeño. Porque lo que importa es el corazón… Y el CORAZÓN es GRANDE. Siempre hay lugar para uno más, o para el carrito, la “bebé”, la carterita, el autito, la mochila, la otra…

¡Hoy disfrute! ¡Mañana No!

No coincido con el Papa en algunas cuestiones (ej. el asistencialismo), pero creo que cada mensaje, frase o discurso están dichos desde la empatía con el más pobre, y es por eso que hay gente que no logra comprenderlo. Cuando se cree que detrás de sus palabras hay un menosprecio a la producción, al ahorro…